El primer llanto de un bebé recién nacido en Chicago o Zamboanga, en Ámsterdam o Rangún, tiene el mismo tono y clave. Cada uno exclama: «¡Estoy! ¡Lo conseguí! ¡Pertenezco! ¡Soy un miembro de la familia» Carl Sandburg. Exposición La Familia del Hombre, 1955, Museum of Modern Art New York
Tal como sugiere la letra de Mira niñita, esa querida canción de Los Jaivas, la función gloriosa y gozosa de un padre y de una madre es abrir las puertas del mundo para sus niños. Ayudarles a explorar, a detectar, a singularizar y a descifrar el significado de cada estímulo. La infancia es curiosidad, apertura, entrega, reto, ensanchar los límites. El confinamiento limita lo que nuestros niños y niñas pueden mirar, escuchar, olfatear… pero, de todos los sentidos, el más perjudicado ha sido el tacto. Con la distancia social, pueden ver u oír a sus amiguitos pero no pueden abrazarlos. “No toques nada en la calle o en el parque o en el súper, ponte alcohol gel, no agarres a tus compañeros del colegio o vecinos, no abraces a la abuela, lávate las manos” Todo repetido una y otra vez. El tacto, una herramienta fundamental de descubrimiento, ahora es una amenaza. Para superar esa limitación, veremos 14 maneras sencillas de ensanchar las puertas del tacto de vuestros hijos e hijas.
La piel del yo
El tacto es tan necesario que hospitales de todo el mundo están implementando “abrazadores voluntarios” para los recién nacido o prematuros que no pueden estar suficiente tiempo en brazos de su madre. El contacto y el calor humano contribuyen a su felicidad, su evolución y su salud.
La superficie del cuerpo humano está representada en la corteza cerebral y en ella hay un ‘mapa’ en el que cada región del cuerpo ocupa una extensión distinta dependiendo de su uso y sensibilidad. Está conectada mediante vías neuronales que mantienen una relación topográfica estricta a lo largo del sistema nervioso. Más información aquí
El tacto es pues mucho más que lo que percibimos por nuestras yemas. Incluye toda nuestra piel. Nos sirve para sentir que tenemos una periferia y por tanto nos enseña que hay un adentro y un afuera, un yo y un mundo, un yo y mi ser querido, un yo y mi familia, un yo y la humanidad. A través del tacto exploramos y desarrollamos la relación con los otros. Si la experiencia es buena, acumulamos confianza y seguridad que nos acompañaran hasta nuestra vida adulta. Pero si hay escasez, desarrollaremos inseguridad y desconfianza.
“El sentido del tacto le proporciona al niño la seguridad de “estar en casa”, el sentimiento opuesto sería el miedo. Detrás del miedo está el sentimiento de no ser protegido, cobijado, de ser abandonado” Los primeros siete años, Fisiología de la infancia, Edmond Schoorel
“El contacto temprano lleva a la sensibilidad permanente a la parte del cerebro que controla las repuestas de stress, dando como resultados bajos niveles de hormonas de stress. Sin contacto los niños pequeños se sienten rápidamente alterados e intentaran suministrarse información sensorial a través de la auto estimulación”. Reflejos, aprendizaje y comportamiento, Sally Goddard
¡Vamos a compensar la actual carencia de tacto!
Otra vez en cuarentena. Otra vez sin escuela que es la segunda gran fuente de tacto después de las casa. El tacto está en déficit. Pero papá y mamá van a resolverlo para que ese sentido no se resienta en estos años vitales para la personalidad.
No se asusten, mamá o papá. Sabemos que están sobrecargados de pega, con los niños en casa todo el día, y además muchos con teletrabajo… Vamos a darles un menú de ideas para que escojan las que les sean más fáciles. Algunas son actos cortos y sencillos pero tendrán grandes resultados en el bienestar actual y futuro de vuestros hijos.
15 maneras de completar la carencia de tacto
1.El abrazo con la persona del vínculo seguro: Papá o mamá son las personas con quien más se vinculan. Tomemos la rutina de abrazarlos varias veces al día pero no un abrazo de saludo. Un abrazo largo, mantenido, que el amor fluya por los poros. Sin motivo especial.
2. Contacto durante actividades compartidas: Mientras le lees un cuento , tiéndete a su lado. Si ven una película juntos, déjalos que se acerquen a ti, que pongan su cabeza en tus piernas o enlacen sus brazos contigo. Cuando les acuestes aprovecha para abrazarlos al taparlos.
3.Túneles de tacto: Con sillas y frazadas o con cajas de cartón, haz una cueva o un laberinto que tengan que recorrer rozando las paredes. Si tele trabajas verás como les entretiene y pasan mucho tiempo dentro. También puedes hacerles una casita con las cajas de cartón que vayas a botar.
3. El trompo humano: Extiende en el piso una frazada o un paño grande. Que el niño se tienda en uno de los extremos y, rodando sobre sí mismo, vaya envolviéndose en la tela. Luego tirando de una punta lo desenvuelves rápido. Les encantará y se reiran.
4.Con los pies descalzos o con calcetines, jugar con pequeñas pelotas: Agarrarlas con los dedos de los pies y meterlas en una papelera, tirar a meterlas en un pequeño arco hecho con 3 libros… llevar la pelota por una pista que vaya recorriendo la casa.
5.El contorno personal: Con papeles, cartones o diarios haz una gran lienzo donde quepa el niño tumbado y con un lápiz de cera o plumón dibuja su contorno con brazos y pies abiertos. Luego déjales que dibujen o pinten dentro de su figura.
6.La hora del tacto: Marca un momento en la agenda para acordarte de que hay que darles tacto.
7. Bola y masajitos con aceite: Pásale una bola por todo el cuerpo. Puede ser de madera, o de lana, o hecha con un calcetín suave. Masajéalos con aceite.
8.Pies sin miedo: La pandemia y sus amenazas repetidas en los medios y en las conversaciones adultas, asustan a nuestros niños. El miedo provoca enfriamiento sobre todo en las extremidades. Toca sus pies y si los notas fríos, dales un masaje con aceite.
9.Juegos clásicos con los más pequeños: Súbeles a una de tus piernas como si fueran montados a un caballo que empieza a moverse despacito, “al paso” y luego mas deprisa… “al trote” y luego, más “al galope”. Como les va a gustar mucho, explícales antes que va a durar lo que una canción o un recitado cortito que tu elijas. Si no, estarán pidiéndote que lo repitas muchas veces.
10. Amanecer con tacto: Acaricia su cabeza o su hombro para despertarles.
11. Después del baño, sécales despacito y ponles un aceite.
12.Los clásicos juegos de manos: Tanto los que se hacen con hilos como los que se hacen chocando las palmas siguiendo una canción o el “Levántate panadera”,
13.Cuncunita.Que duerma en un saquito bien apretadito como un capullo.
14. Rondas. Si hay varios niños en la casa, jugar a las rondas tradicionales. Pueden sumarse los mayores también, así les gustará aun más.
15. Tocar tierra. Si tienes jardín o patio, le encantará trabajar con agua, barro o tierra y eso desarrollara el tacto. También pueden desmalezar contigo.
Mira niñita, con cuarentena o sin cuarentena, papá y mamá te van a llevar a un océano de tacto.
Autores: Anita Isla y Manuel Valmorisco
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