Los últimos coletazos de la pandemia son una montaña rusa. Evitemos el vértigo a los niños.

«Las epidemias permiten entender la humanidad y la historia. Tocan las fibras más íntimas de nuestra naturaleza humana…Nos plantean preguntas de vida o muerte y nuestra actitud hacia ambas. Nos preguntan sobre nuestra ética. Nos muestran si nuestro mundo se preocupa por la gente más necesitada. Las epidemias son como mirarse en el espejo de la humanidad. Y puedo decirle que no todo es bello. Tenemos un lado oscuro. Pero también un lado brillante, hay héroes en esta historia» Frank Snowden, Autor de Epidemics and Society: from Black Death to the present. Entrevista en La Nación. Buenos Aires,  Marzo 2020

La aparición de cepas más contagiosas del virus está alterando y dilatando el esperado fin de la pandemia. Desafiando al optimismo una y otra vez con crisis inesperadas.

En Israel, la libertad para estar sin mascarillas en lugares cerrados duró solo ¡10 días!  por un repunte exponencial de los casos y una posible cuarta ola.

En España, tras decretar el fin del estado de alarma, con las cifras de contagios bajando y las de las vacunaciones en record; cuando celebraban haber mantenido las escuelas abiertas durante todo el curso; en los mismos días en que se eliminaba la obligación de  mascarillas al aire libre, se declara un súper brote entre estudiantes que habían hecho el viaje de fin de curso a Mallorca: Más de 2000 casos positivos de coronavirus y casi 6000 jóvenes  en cuarentena, repartidos por todas la regiones. El gobierno de la isla rastrea y confina en un hotel a casi un centenar de estudiantes. Tres jóvenes escapan del hotel. Varios padres recurren en los tribunales denunciando detención ilegal… otros sacan casi por las bravas a sus hijos de allí.

En Chile,  tras un 2020 en que las clases presenciales fueron escasa o nulas, abrimos este año escolar con muchísima esperanza y alegría. La cara de niños y niñas al volver al jardín y reencontrase era maravillosa. La alegría no duró mucho: A las cuatro semanas tuvimos que volver al confinamiento. Esta vez conocíamos el fenómeno, estábamos más preparados y pudimos acompañar a las familias, haciéndoles llegar materiales y actividades con mayor eficiencia. Tras cuatro semanas de cuarentena, los niños volvieron al jardín pero, de nuevo a las cuatro semanas… ¡otra cuarentena! Entrando y saliendo así es muy difícil que los niños adopten el ritmo estable que necesitan para, entre otras cosas, fortalecer su sistema inmune. En especial, para los que asistían por primera vez y necesitaban un periodo de adaptación a esta nueva situación de vida: compartir con otros… Inesperadamente, la cuarentena se levantó a las dos semanas. Volvimos a tener a los niños en el jardín pero solo para una semana porque llegan las vacaciones de invierno. Tuvimos que decidir qué hacíamos en unos pocos minutos ¿Tomábamos vacaciones o seguíamos las clases para que los niños no sufrieran otra interrupción de su ritmo?

Los tres ejemplos de estos países retratan la época. Estamos subidos sin querer a una montaña rusa cruel, llena de sorpresas, giros de guion y caídas en el vacío. Dilemas que necesitan respuestas sin tiempo para reflexionar lo suficiente. Tiempos volátiles, difíciles… La incertidumbre sigue aquí y llevamos el desgaste de 15 meses de pandemia que nos afectan ¡Cómo no iban a afectarnos si ha sido un drama del que no había antecedentes desde la gripe y la tuberculosis de hace un siglo! Estamos todos fuera de nuestro equilibrio, de nuestro centro. Alterados. Crece la polarización en las discusiones y nos echamos culpas los unos a otros.

Aceptémoslo, comprendámonos. Por nosotros y por nuestros jóvenes, niñas y niños. Intentemos reducir el efecto de estos sube y baja, de estos vaivenes, manteniendo la calma frente a ellos y, sobre todo, frente a los dilemas y problemas que su educación está planteando. No podemos detener los altibajos de este desastre pero si paliarlos. Para ello, os proponemos :

1. Rescatarse a si mismo: auto cuidarse. 2. Despolarizarnos: no sobre reaccionar en las discusiones y escuchar con generosidad. 3. Colocar siempre a los niños en el centro de nuestro pensamiento y nuestras decisiones

1. Recatarse a sí mismo

Tenemos que volver a encontrar nuestro centro. Así irradiaremos serenidad y paz a la infancia, familia y colegas. Te proponemos tomar este hábito sencillo que  recomienda el experto mundial en trauma, Doctor Bessel Van der Kolk, cuya sabiduría ha estado guiándonos durante la pandemia:

Te invito a que prestes atención a lo que se siente al estar sentado en la silla en este momento. Fíjate dónde están tus pies. Concéntrate en tu cuerpo, solo observa dónde estás. Respira.

Hazlo cada mañana antes de comenzar la jornada. Repítelo en el día y, sobre todo, antes de una reunión o discusión importantes.

Además, en este blog encontrarás el artículo sobre auto cuidado que escribimos para la cuarentena: Mejor que imaginar donde nos llevará esta tormenta, es ocuparnos de que la capitana/ el capitán llegue bien, dedicado a mamás, papás y responsables educativos. Míralo aquí. Está escrito con cariño y tienen consejos valiosos para este momento.


2. Despolarizarnos

Todos estamos alterados, mejor  conceder al otro el beneficio de la duda. Aceptar que aunque sus decisiones o sus opiniones no nos gusten, son tan bienintencionadas como las nuestras. Evitemos polarizarnos en las discusiones, no empecinarse en lo que creemos que es correcto. Respetar. Escuchar. Respirar antes de contestar. Acoger. Tengamos compasión los unos por los otros, sabiendo que estamos afectados por tantos meses de encierros, con miedo a la muerte propia y la de nuestros seres queridos, al derrumbe de nuestros ingresos… Apostemos por la confianza en nosotros mismos y en nuestras comunidades. A pesar de errores, hemos reaccionado con velocidad y solidaridad. ¡Confiemos!

3. Poner siempre a los niños en el centro

La infancia necesita ritmo y esta época es lo contario. Los niños necesitan escuela, nos llevan diciendo desde el primer gran confinamiento cuánto echaban de menos a sus compañeros y a sus profesores. Un buen ejercicio es mirar nuestra infancia y adolescencia y reconocer la importancia de esos encuentros y cómo han modelado nuestra personalidad… Hoy están accesibles los estudios y estadísticas del deterioro de la salud mental en estos grupos etarios. Cada familia, cada comunidad educativa tiene sus problemáticas, tiene que hacer su diagnóstico y tomar iniciativas en un ambiente reposado y sin enfrentamientos.

En nuestro jardín, resolvimos ¡en pocos minutos!  que no íbamos a cerrar durante las vacaciones. Una decisión que desbarataba nuestros planes familiares y nuestra necesidad de descanso… Hay quienes piensan que las cuarentenas han sido un periodo de pausa para los docentes… Me atrevo a decir que es cuando hemos tenido que realizar más trabajo.

Nos pareció que, tras tantas interrupciones, debíamos ofrecer a los niños un periodo de ritmo constante. Es lo que necesitan, lo que les consuela, lo que les hace felices, lo que los sana. Tal como va la montaña rusa,  pueden ser que el resto del curso sea normal  o quizá tengamos que cerrar otras veces. ¿Quién lo sabe?

Entre los papás y las mamás del jardín hubo un porcentaje importante que aprobó nuestra decisión y otro que disentía. Ambas partes tenían razones y fundamentos válidos. El dilema vacaciones/ritmo de los niños no era menor.

Nuestro jardín va a seguir sin interrupción al menos otras cuatro semanas. Solo pedimos que entiendan que nuestra elección corresponde al estilo de esta época. Dramática, difícil y reactiva ante acontecimientos muy rápidos. Padres, madres y colegas, aunque ustedes opinen lo contrario, acepten que lo hemos hecho pensando en nuestros niños, que les ha tocado crecer en esta época sobresaltada, sin mapa ni seguridades. Poner a la infancia y a la adolescencia en el centro de nuestro pensamiento ayudará a reducir su vértigo en esta “fantasilandia” cruel que les ha tocado vivir.

Madres, padres, colegas, Cuídense, los queremos.

Autores: Anita Isla y Manuel valmorisco

Photo by Mateo Fernández on Unsplash

Mira niñita, con o sin cuarentena, te voy a llevar a ver la luna brillando en el mar

El primer llanto de un bebé recién nacido en Chicago o Zamboanga, en Ámsterdam o Rangún, tiene el mismo tono y clave. Cada uno exclama: «¡Estoy! ¡Lo conseguí! ¡Pertenezco! ¡Soy un miembro de la familia» Carl Sandburg. Exposición La Familia del Hombre, 1955, Museum of Modern Art New York

Tal como sugiere la letra de Mira niñita, esa querida canción de Los Jaivas, la función gloriosa y gozosa  de un padre y de una madre es abrir las puertas del mundo para sus niños. Ayudarles a explorar, a detectar, a singularizar y a descifrar el significado de cada estímulo. La infancia es curiosidad, apertura, entrega, reto, ensanchar los límites. El confinamiento limita lo que nuestros niños y niñas pueden mirar, escuchar, olfatear… pero, de todos los sentidos, el más perjudicado  ha sido el tacto.  Con la distancia social, pueden ver u oír a sus amiguitos pero no pueden abrazarlos.  “No toques nada en la calle o  en el parque o en el súper, ponte alcohol gel, no agarres a tus compañeros del colegio o vecinos, no abraces a la abuela, lávate las manos” Todo repetido una y otra vez. El tacto, una herramienta fundamental de descubrimiento, ahora es una amenaza. Para superar esa limitación, veremos 14 maneras sencillas de ensanchar las puertas del tacto de vuestros hijos e hijas.

La piel del yo

El tacto es tan necesario que hospitales de todo el mundo están implementando “abrazadores voluntarios” para los recién nacido o prematuros que no pueden estar suficiente tiempo en brazos de su madre. El contacto y el calor humano contribuyen a su felicidad, su evolución y su salud.

La superficie del cuerpo humano está representada en la corteza cerebral y en ella hay un ‘mapa’ en el que cada región del cuerpo ocupa una extensión distinta dependiendo de su uso y sensibilidad. Está conectada mediante vías neuronales que mantienen una relación topográfica estricta a lo largo del sistema nervioso. Más información aquí

El tacto es pues mucho más que lo que percibimos por nuestras yemas. Incluye toda nuestra piel. Nos sirve para sentir que tenemos una periferia y por tanto nos enseña que hay un adentro y un afuera, un yo y un mundo, un yo y mi ser querido, un yo y mi familia, un yo y la humanidad. A  través del tacto exploramos y desarrollamos  la relación con los otros. Si la experiencia es buena, acumulamos confianza y seguridad que nos acompañaran hasta nuestra vida adulta. Pero si hay escasez, desarrollaremos inseguridad y desconfianza.

“El sentido del tacto le proporciona al niño la seguridad de “estar en casa”, el sentimiento opuesto sería el miedo. Detrás del miedo está el sentimiento de no ser protegido, cobijado,  de ser abandonado” Los primeros siete años, Fisiología de la infancia, Edmond Schoorel

“El contacto temprano lleva a la sensibilidad permanente a la parte del cerebro que controla las repuestas de stress, dando como resultados bajos niveles de hormonas de stress. Sin contacto los niños pequeños se sienten rápidamente alterados e intentaran suministrarse información sensorial a través de la auto estimulación”. Reflejos, aprendizaje y comportamiento, Sally Goddard

¡Vamos a compensar la actual carencia de tacto!

Otra vez en cuarentena. Otra vez sin escuela que es la segunda gran fuente de tacto después de las casa. El tacto está en déficit.  Pero papá y mamá van a resolverlo para que ese sentido no se resienta en estos años vitales para la personalidad.  

No se asusten, mamá o papá. Sabemos que están sobrecargados de pega, con los niños en casa todo el día, y además muchos con teletrabajo…  Vamos a darles un menú de ideas para que escojan las que les sean más fáciles. Algunas son actos cortos y sencillos pero tendrán grandes resultados en el bienestar actual y futuro de vuestros hijos.

15 maneras de completar la carencia de tacto

1.El abrazo con la persona del vínculo seguro: Papá o mamá son las personas con quien más se vinculan. Tomemos la rutina de abrazarlos varias veces al día pero no un abrazo de saludo. Un abrazo largo, mantenido, que el amor fluya por los poros. Sin motivo especial.

2. Contacto durante actividades compartidas: Mientras le lees un cuento , tiéndete a su lado. Si ven una película juntos,  déjalos que se acerquen a ti, que pongan su cabeza en tus piernas o enlacen sus brazos contigo. Cuando les acuestes aprovecha para abrazarlos al taparlos.

3.Túneles de tacto: Con sillas y frazadas o con cajas de cartón, haz una cueva o un laberinto que tengan que recorrer rozando las paredes. Si tele trabajas verás como les entretiene y pasan mucho tiempo dentro. También puedes hacerles una casita con las cajas de cartón que vayas a botar.

3. El trompo humano: Extiende en el piso una frazada o un paño grande. Que el niño se tienda en uno de los extremos y, rodando sobre sí mismo, vaya envolviéndose en la tela. Luego tirando de una punta lo desenvuelves rápido. Les encantará y se reiran.

4.Con los pies descalzos o con calcetines, jugar con pequeñas pelotas: Agarrarlas con los dedos de los pies y meterlas en una papelera, tirar a meterlas en un pequeño arco hecho con 3 libros… llevar la pelota por una pista que vaya recorriendo la casa.
5.El contorno personal: Con papeles, cartones o diarios haz una gran lienzo donde quepa el niño tumbado y con un lápiz de cera o plumón dibuja su contorno con brazos y pies abiertos. Luego déjales que dibujen o pinten dentro de su figura.

6.La hora del tacto: Marca un momento en la agenda para acordarte de que hay que darles tacto.

7. Bola y masajitos con aceite: Pásale una bola por todo el cuerpo. Puede ser de madera, o de lana, o hecha con un calcetín suave. Masajéalos con aceite.

8.Pies sin miedo: La pandemia y sus amenazas repetidas en los medios y en las conversaciones adultas, asustan a nuestros niños. El miedo provoca enfriamiento sobre todo en las extremidades. Toca sus pies y si los notas fríos, dales un masaje con aceite.

9.Juegos clásicos con los más pequeños: Súbeles a  una de tus piernas como si fueran montados a un caballo que empieza a moverse despacito, “al paso” y luego mas deprisa… “al trote” y luego, más “al galope”. Como les va a gustar mucho, explícales antes que va a durar lo que una canción o un recitado cortito que tu elijas. Si no, estarán pidiéndote que lo repitas muchas veces.

10. Amanecer con tacto: Acaricia su cabeza o su hombro para despertarles.

11. Después del baño, sécales despacito y ponles un aceite.

12.Los clásicos juegos de manos: Tanto los que se hacen con hilos como los que se hacen chocando las palmas siguiendo una canción o el “Levántate panadera”, 

13.Cuncunita.Que duerma en un saquito bien apretadito como un capullo.

14. Rondas. Si hay varios niños en la casa, jugar a las rondas tradicionales. Pueden sumarse los mayores también, así les gustará aun más.

15. Tocar tierra. Si tienes jardín o patio, le encantará trabajar con agua, barro o tierra y eso desarrollara el tacto. También pueden desmalezar contigo.

Mira niñita, con cuarentena o sin cuarentena, papá y mamá te van a llevar a un océano de tacto.

Autores: Anita Isla y Manuel Valmorisco

Photo by Mathilde Langevin on Unsplash

Los 10 artículos y cuentos más leídos y compartidos de Anita Isla Blog

Estos son los 7 artículos y los 3 cuentos más populares de 2019 y 2020. Grandes temas de la infancia, la escuela y la familia tratados con humildad, apasionamiento y con los datos que siempre nos gusta aportar. Tambien los asuntos que ha ido imponiendo la vida: El estallido social en Chile con las intervenciones de Pedagogía de Emergencia y, a los pocos meses, la pandemia, el confinamiento, el regreso seguro. Para aliviar estos momentos difíciles, escribimos cuentos originales que han sido queridos y valorados tanto o más que nuestros artículos más sesudos. Verás que ni unos ni otros han perdido actualidad.

1º. ¿Moretones y rasguños o patios de goma EVA ?

Juego libre en el patio de un jardín Waldorf
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No volvamos a cerrar las escuelas. Mejor, derribemos sus muros.

Ak Lu’um Waldorf Community en México

Autores: ANITA ISLA Y MANUEL VALMORISCO

«Los niños contraen y propagan el coronavirus la mitad que los adultos» National Geographic, Diciembre 2020

Habrá más crisis antes de que derrotemos al virus pero ahora conocemos al dragón y estamos mejor preparados contra sus últimos coletazos. También sabemos que algunas de nuestras reacciones, aunque bienintencionadas, estaban gobernadas por el miedo. Una de lo mayores errores fue cerrar las escuelas tanto tiempo. Parecía razonable pensar “si los adultos, pueden tele trabajar…los niños y jóvenes pueden tele estudiar”. Se olvidó que sus necesidades y sus fragilidades no son las de las personas adultas. No se tuvo suficientemente en cuenta a las nuevas generaciones.

Ahora tenemos los datos de los países que decidieron volver a clase desde mitad de 2020.

USA: Un estudio de más de 80.000 alumnos en Carolina del Norte publicado en la revista Pediatrics dice: “En las primeras 9 semanas de instrucción presencial en las escuelas de Carolina del Norte, encontramos una transmisión extremadamente limitada del SARS-CoV-2 dentro de la escuela”

España: El diario.es cuenta: “Diciembre ha comenzado con un 0,77% de las aulas confinadas por coronavirus y doce centros cerrados. Hubo un pico de casi 7.000 aulas cerradas (1,7%) en la primera semana de noviembre. El primer trimestre con clases presenciales en medio de la pandemia se da por aprobado por parte de centros, médicos, padres, sindicatos y responsables políticos. Todos han respirado aliviados al comprobar que la vuelta a las aulas no ha supuesto la explosión de la epidemia que muchos pronosticaban y temían»

Chile: Infoma emol.com que «un catastro realizado por el Ministerio de Educación arrojó que en ninguno de los colegios que reabrieron en el país se presentaron brotes de covid-19. Fueron 903 los establecimientos de educación escolar que reanudaron las actividades presenciales durante 2020. De ellos, 768 colegios –el 85% del total–no presentó ningún caso. Solo 11 establecimientos reportaron más de un caso, lo que representa el 1% de todos los colegios que reabrieron»

La revista National Geographic de Diciembre de 2020 hace un un recorrido por las investigaciones de varios países. Islandia: Un estudio con 40.000 personas encontró que los niños menores de 15 años tenían aproximadamente la mitad de probabilidades de estar infectados que los adultos y solo la mitad de probabilidades que los adultos de transmitir el virus a otras personas. Casi todas las transmisiones de coronavirus a niños provienen de adultos. Reino Unido: las reaperturas parciales de escuelas este verano se asociaron con un bajo riesgo de casos; de más de 57,000 escuelas y guarderías, el estudio encontró solo 113 casos asociados con 55 brotes. Alemania: De sus 53.000 escuelas y guarderías; solo un promedio de 32 escuelas por semana ha tenido más de dos casos positivos. Australia: Después de meses de aprendizaje remoto, tanto los maestros como los padres tienen muy claro que cerrar las escuelas produce daños. Ha habido muchos informes de aumento de los problemas de salud mental, violencia doméstica y posiblemente incluso años de vida perdidos debido a la disminución del aprendizaje. Las escuelas deberían ser la primera prioridad en abrir y la última en cerrar.

CURSO 2021: ABRAMOS LAS ESCUELAS.

“Hay un consenso general: la decisión de cerrar escuelas para controlar la pandemia de COVID-19 debería utilizarse como último recurso” Centro Europeo de Control de enfermedades, 23 de diciembre de 2020.

No queremos ocultar que las nuevas cepas pueden ser más contagiosas y que quizá haya que hacer cierres selectivos, pero pedimos a las autoridades de nuestros países que no vuelvan a permitir un cierre total de las escuelas durante tanto tiempo. Los daños han sido innegables:

-Han aumentado los problemas mentales, el sedentarismo y el pantallismo y la enseñanza a distancia ha mostrado más debilidades que fortalezas. -Las poblaciones de estudiantes con riesgo han entrado en franca emergencia. Alejarlos de la escuela ha sido abandonarlos en ambientes inseguros. Dice un informe de la ONG Plan en España tras las suspensión de clases: “La escuela ofrece no solo un espacio para la inclusión social y la socialización, ofrece factores de protección que ayudan a la infancia y adolescencia a generar una imagen diferente, positiva de sí mismos y habilidades sociales y competencias para el desarrollo personal. El ámbito escolar permite también la participación en actividades motivadoras y espacios de aprendizaje y aporta figuras de referencia, profesores/as y tutores/as, que son modelos positivos de relación… Las escuelas permiten construir resiliencia por un factor fundamental: brindan afecto y apoyo. Ayudan a generar un clima de seguridad; promueven la pertenencia y la cooperación; son un lugar de escucha y protección; proporcionan confianza en sus propias capacidades, enseñan a gestionar emociones, etc. Todo eso ahora ha desaparecido con esta emergencia y es vital empezar a recomponerlo”

Las escuelas son tan importantes que en Madrid, tras la catastrófica nevada de principios de Enero 2021, muchas familias fueron con palas a los colegios para limpiar los accesos y que los alumnos pudieran llegar a clase.

MANOS A LA OBRA. TODAVIA TENEMOS TIEMPO.

Preparémonos ahora, antes de que empiece el nuevo curso. Trabajemos para abrir las escuelas. Ese es el plan A. También podemos tener planes B para cierre selectivos que incluyan actividades en el domicilio. Así estamos planificando el nuevo curso en Jardín Waldorf Sophia tratando de llevar el jardín a la casa si llegaran esta situaciones.

TRASLADEMOS LAS CLASES AL AIRE LIBRE

En este blog escribimos y publicamos cuentos de hadas… seguro que algunos habrán pensado que esta propuesta es otro de nuestros “cuentos”. Les parecerá bohemia, romántica, bienintencionada e irreal… ¿podemos mostrarles las evidencias en que se basan y las ventajas que reportaría?

1.Las probabilidades de contagiarse en interiores es 20 veces mayor que en exteriores, New York Times . Unicef aconseja en su Guía para el regreso a clase: “Aumente el flujo de aire y la ventilación para reducir la concentración de gotitas virales y la transmisión de aerosoles. Donde el clima lo permita, traslade las actividades al aire libre y abra las ventanas y puertas cuando estén adentro”

2. La naturaleza tiene un efecto benéfico sobre el stress de los estudiantes (después de tantos meses de pandemia, el stress y la depresión han crecido como nunca). La revista Fronteras en Psicología publica los resultados de una investigación: La Universidad de Cornell revisó más de 10.000 publicaciones científicas sobre el efecto de la estancia en la naturaleza para el stress y afecciones mentales de los estudiantes. Concluyeron: “Los estudios examinados revelaron que cortos periodos de tiempo de estar sentado o caminar en entornos naturales tiene impactos significativos y positivos en los marcadores psicológicos y fisiológicos clave: disminución de la frecuencia cardíaca, el cortisol salival, la presión arterial, la actividad del sistema nervioso simpático y el aumento de la actividad del sistema nervioso parasimpático. Además, también se atribuyeron al tiempo pasado en la naturaleza, la disminución de las emociones negativas: ira-hostilidad, confusión-desconcierto, depresión-abatimiento, fatiga, tensión-ansiedad y el aumento de las positivas: más vigor-actividad, mayor sensación de comodidad, alivio, sensación de naturalidad.”

3.Mejoran el rendimiento académico. New York Times, Julio 2020: “Crecen constantemente las pruebas que indican que las clases al exterior benefician a los estudiantes, en particular a los más jóvenes. Un estudio de 2018, realizado durante un año académico, analizó los desafíos emocionales, cognitivos y de comportamiento que enfrentan 161 estudiantes de quinto grado. Encontró que los que participaban en una clase de ciencias al aire libre mostraban una mayor atención que los del grupo de control que continuaban aprendiendo de manera convencional. En John M. Patterson, una escuela primaria en Filadelfia, los suspensos pasaron de 50 por año a cero después de que se construyó un patio de juegos donde los estudiantes cuidan un jardín y toman clases de gimnasia y ciencias. Recientemente, un examen de tres grupos de estudiantes en Bangladesh encontró que aquellos que estudiaron matemáticas y ciencias en un patio escolar transformado obtuvieron mejores resultados académicos que aquellos que estaban dentro. Más allá de eso, cientos de estudios a lo largo de los años han demostrado una correlación positiva entre estancia en la naturaleza y resultados académicos; algunos investigadores han descubierto que el aprendizaje al aire libre puede mejorar tanto los puntajes de las pruebas estandarizadas como las tasas de graduación”

4. Colaboran a mejorar el sistema inmune. Nuestra amiga, la pediatra Carina Vaca Zeller, acaba de difundir este reciente estudio realizado en Finlandia, donde se “naturalizaron” los patios de algunas escuelas urbanas aportando suelo de bosque y césped: mejoraron en cantidad y variedad la flora bacteriana de la piel y el intestino y por lo tanto las defensas de los niños. Las enfermedades relacionadas con la inmunidad son más frecuentes en las sociedades industrializadas que las que conservan contactos con la naturaleza. Imagine cómo están los sistemas inmunes de nuestros niños y jóvenes tras tantos meses de encierro, en especial quienes lo pasaron en departamentos.

¿Empieza usted a considerar que esta idea puede resolver muchos problemas a la vez? Siga leyendo por favor, ojalá al final se sume a esta propuesta.

Escuela infantil al aire libre en un ferry con el horizonte de Nueva York al fondo, 1911. Cortesía Library of Congress. Whashington D.C.
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En el regreso, priorizar el bienestar mental sobre lo curricular

Este articulo es el número 2 de la serie Declaración de esperanza: Los estragos del confinamiento pueden ser aliviados por un regreso atinado a la escuela

Autores: Anita Isla y Manuel Valmorisco

Hace días, un papá de una provincia española, cuyos niños llevaban ya dos semanas de regreso al colegio, contaba cómo les había cambiado la cara y la sonrisa, que estaban felices después de muchos meses. La escuela es más que suministrador de contenidos y en este regreso va a ser un actor fundamental para el bienestar mental de la generación Covid.

Tras dos trimestres de aislamiento, echando de menos su escuela y sus amigos, imagine lo excepcional que será el primer día de clase. Volverán a verse pero solo a verse, sin abrazarse ni tocarse, sin poder jugar codo con codo… Nuestra forma de enfocar el comienzo del curso debe ser también excepcional.

Se han perdido hasta dos trimestres de clases. La respuesta lógica sería intentar recuperar lo antes posible las materias no entregadas. Pisar el acelerador e inyectar contenidos curriculares desde el primer día. Como tantas veces, la vida es más compleja que la lógica bienintencionada. En este artículo, vamos a explorar cómo plantear los primeros días del regreso. Cómo deber ser el reencuentro profesor/a y alumn@s.

Hay que empezar por acoger y escuchar a los niños y jóvenes, que vuelven en el estado que describimos en el artículo anterior. Si no, no asimilarán. Cuando en Pedagogía de Emergencia intervenimos tras una catástrofe natural o social, no nos apresuramos a restaurar la normalidad como si nada hubiera pasado. Todo se inicía formando un circulo, donde la comunidad escolar se encuentra en torno a rondas, versos, juegos, canciones, adaptados a las distintas edades. Ahí comienza a establecerse un puente de confianza con los adultos. Después,  podemos asistir a niños, jóvenes y profesores para que manifiesten lo que hay en sus almas a través de la expresión artística, testimonios, cuentos… Es el principio imprescindible de la recuperación.

La escuela «lugar seguro»

Tras terremotos, incendios o explosiones devastadoras, como la reciente de Beirut, lo primero es ofrecer un “lugar seguro” a niños y jóvenes. La GUÍA de PdeE nos dice: “Los niños severamente traumatizados necesitan sentirse a salvo en un lugar protegido y sin riesgos, pero, además, tienen que experimentar subjetivamente la seguridad. Sin ese sentimiento de confianza las heridas anímicas no pueden sanar. “Experimentar relaciones positivas es probablemente la contribución más importante en la superación del trauma” (Wei. 2009). “El sentirse protegido en una relación es la medida de protección más importante contra una psicopatología derivada de un trauma” (van der Kolk et al, 2000)”

Crear este vínculo es la labor crucial del profesor en los primeros días del actual regreso. En algunos países, donde la poca ventilación de las escuelas no protege contra el virus, estamos viendo a los profesores dar clases en calles y jardines. El profesor es la escuela y no las paredes. Para esta relación, tendremos que ser muy comprensivos y pacientes los primeros días, como nos lo explica la guía de PdeE: «El manejo de niños y jóvenes con traumas complejos, requiere de mucha paciencia y una excelente capacidad de reacción del pedagogo. Muchas veces, las víctimas parecen ser “no educables” y resistentes a la terapia. Esto lleva al pedagogo a sentirse frustrado, excluido y a romper la relación. De esta forma los niños “son nuevamente traumatizados por el sistema de ayuda” (Besser, 2009)”.

Vamos a ver en estas líneas como esta visión coincide con la de expertos en educación y salud de todo el mundo.

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Declaración de esperanza: Los estragos del confinamiento en niños y jóvenes pueden ser aliviados por un regreso atinado a la escuela

Más de 160 países tuvimos que cerrar las escuelas por la pandemia y 1500 millones de niños y jóvenes se quedaron sin clase de un día para otro. Ahora todos nos enfrentamos al deseado y temido regreso. La pregunta clave es ¿Cómo están los alumnos que vamos a encontar? Y tras hacer este diagnostíco, ¿Qué necesitan de nosotros, comunidad educativa y familias? ¿Qué debemos cambiar para responder en este momento inédito? Vamos a contestar a estas preguntas cruciales con la ayuda de investigaciones e informes de expertos de todo el mundo. Rara vez tantos seres humanos de distintos países han pensado al unísono sobre un problema.

En este artículo, empezamos por mostrar las evidencias del estado mental post cuarentena de nuestros niños y jóvenes, y los síntomas que mostrarán. Les anticipamos que muchos no están bien, pero en los tres artículos siguientes, desarrollaremos las soluciones. ¡Ánimo a todos, las hay!:

1. Priorizar la salud mental sobre lo curricular.

2. Doble ración de naturaleza

3. Nueva valoración del profesor/a y la escuela

Venimos de la Pedagogía de Emergencia y de décadas de educación Waldorf y hemos visto muchas veces como niños y jóvenes con traumas sanaban si encontraban conocimiento, dialogo, comprensión y acogida. Verán como muchos científicos, profesionales de la salud mental, educadores y personas sabias en todo el mundo están remando para ofrecérselo a nuestros niños.

Los niños se han tenido muy poco en cuenta en las decisiones sobre la cuarentena. Podían ir a parques y malls pero no a la escuela que, cómo verán, es esencial para ellos. Intentemos ahora tenerlos más presentes. Una generación espera que acertemos.

Así están los alumnos: miedo, preocupaciones, pantallismo, estrés.

Andy Hargreaves , Research Professor in Education, Boston College, dice en The Conversation “Después de semanas o meses en casa, los estudiantes habrán perdido el apoyo cara a cara de sus profesores. Muchos jóvenes habrán experimentado pobreza y estrés. Es posible que hayan visto a miembros de la familia enfermarse o empeorar. También, que hayan tenido pocas oportunidades de jugar al aire libre. Las tasas de abuso doméstico y peleas por arreglos de custodia han ido en aumento durante la pandemia del COVID-19. Muchos niños habrán perdido los hábitos que enseñan las escuelas: sentarse en círculo, esperar su turno, saber escuchar y cooperar. Más de unos pocos exhibirán signos de estrés postraumático. Muchos habrán pasado horas mirando teléfonos inteligentes o con videojuegos. Y las brechas de aprendizaje, sin duda se ampliarán entre los niños de hogares más pobres y los más acomodados.”

Las investigaciones confirman este diagnóstico. Al principio de la cuarentena, en abril de 2020, un grupo de investigadores y sociólogos españoles hicieron un estudio de urgencia (puede descargar aquí), dándole voz a niños y jóvenes. Cuando se realizó la encuesta, apenas llevaba tres semanas confinados , pero ya aparecían síntomas de preocupaciones y miedos: muerte de familiares, pérdida de trabajo de los padres, pobreza… Imagine cuando las semanas se convirtieron en trimestres.

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EL BALCON DEL REGRESO A CLASE: Cuenta aquí tus esperanzas, dudas o angustias (Puedes sincerarte, esto no es el Congreso ni Twitter)

Se arrodillo tres veces frente al Grial, en honor de la Trinidad, y suplicó que el hombre doliente quedará libre de sufrimiento. Entonces, se levantó y le preguntó: Tío, ¿qué te atormenta?

Dios ayudó a Anfortas a sanar y curarse por completo…

Parsifal, Wolfram Von Eschenbach, Editorial Siruela

Las opiniones sobre cómo debe ser el regreso seguro a clase están dividiendo al mundo, pero no tienen por que dividir a las personas. Proponemos este blog como un territorio seguro para que las familias puedan expresarse sin polémica o crítica. Como un diario íntimo donde padres, madres y profesores den, sin censura, rienda suelta a sus pensamientos y sentimientos o planteen ideas y propuestas. Los invitamos a expresarse a todos quienes nos leen en distintos países.

Participamos en varias instituciones educativas y recibimos mensajes y consultas de innumerables familias. Muchas están llenas de esperanzas en la vuelta a clase. Para ellas, significará poder incorporarse a sus empresas; tele trabajar sin interrupciones o, para aquellas con déficit tecnológico o de internet, que sus hijos no se queden rezagados. También hay algunas que, tras tantas horas de pantallas, encuentran en sus niños síntomas de abstinencia de vida social u otras que, a pesar de no tener pantallas, igual sufren por la ausencia de sus pares de juego. Por el contrario, también hay muchas familias angustiadas por el riesgo del contagio y dudan o están claramente en contra de dejar volver a sus hijos. En el Balcón queremos que todas puedan expresarse y ser escuchadas.

En plena cuarentena, cuando nos sentíamos desamparados, salíamos a los balcones a compartir nuestros miedos y esperanzas. En esos momentos, si alguien se ponía a cantar o interpretar música para todos, nos hacía sentir menos solos, miembros de la humanidad. Este Balcón quiere recuperar ese espíritu.

Abramos los corazones, contemos qué nos pasa y escuchemos las historias de los demás; sus esperanzas, sus preocupaciones y sus temores. En vez de juzgarnos, preguntémonos los unos a los otros, como Parsifal, ¿Qué te atormenta?

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La abeja y la Rosa Mañosa (para niñ@s de tres años en adelante)

A history of the earth and animated nature by Oliver Goldsmith (1730-1774). Cortesía de Rawpixel.com
Cuento rítmico inédito para aliviar los miedos de la infancia, llevarle alegría en tiempos de confinamiento y alimentar la esperanza. La abeja es un símbolo de lo solar y de la vida en comunidad en la naturaleza. Lo que nuestros niños y niñas están añorando. Escrito en dos versiones: Esta, para niños de tres años en adelante y la publicada a continuación, para mayores de cinco años. Creemos que una gran historia puede cautivar a ambas edades. Solo hemos adaptado la duración, el vocabulario, la cantidad de detalles, y los símbolos.

Dedicado a Carina Vaca Zeller de Yohanan Therapeutes que nos alentó a escribir un cuento para sus pacientes más pequeños, afectados por el encierro y el temor que perciben en sus mayores. ¡Ojalá sea miel para la infancia!

Autores: ©Anita Isla y Manuel Valmorisco

Érase una vez una colmena que estaba escondida dentro de una rama hueca. Alrededor había árboles, arroyos y praderas con flores para hacer miel. Hoy, es un día especial, la abeja Reina está muy contenta. Nuevas abejitas van a nacer. Las sentía moverse intentando salir. De pronto, como si hubiera sonado un despertador, asomaron mil cabecitas a la vez  por los huequitos de sus habitaciones. Eran preciosas, con sus trompas, sus pinzas y sus grandes ojos…

–Ya están aquí mis hijas queridas… Vengan, vengan –dijo la Reina.

Todas empezaron a salir. Tras la cabeza, aparecieron sus alas brillantes y echaron a volar. La Reina del panal se sentó feliz en su trono dorado viéndolas ir de un lado para otro causando mucho alboroto.

Cuando una abeja vuela

suena esta cantinela

Zunzún, Zunzún

Zunzún, Zunzún, Zunzún.

Zumba con alegría

su bella melodía

Zunzún, Zunzún

Zunzún, Zunzún, Zunzún.

La Reina sabía que todas querían salir al campo pero antes había mucho que hacer.

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La abeja y la Rosa Mañosa (para niñ@s de cinco años en adelante)

Rosa: Catalogo Armstrong Nurseries, 1946 (Ontario, Calif.) .Abeja: American bee journal (1861). Cortesía de Internet Archive Book Images en Flickr
Cuento rítmico inédito para aliviar los miedos de la infancia, llevarle alegría en tiempos de confinamiento y alimentar la esperanza. La abeja es un símbolo de lo solar y de la vida en comunidad en la naturaleza. Lo que nuestros niños y niñas están añorando. Escrito en dos versiones: Esta, para mayores de cinco años y la publicada a continuación, para tres años en adelante. Creemos que una gran historia puede cautivar a ambas edades. Solo hemos adaptado la duración, el vocabulario, la cantidad de detalles y los símbolos.

Dedicado a Carina Vaca Zeller de Yohanan Therapeutes que nos alentó a escribir un cuento para sus pacientes más pequeños, afectados por el encierro y el temor que perciben en sus mayores. !Ojalá sea miel para la infancia!

Autores: © Anita Isla y Manuel Valmorisco

Érase una vez una colmena escondida en la rama hueca de un arrayán. Alrededor había más árboles, un arroyo que corría entre piedras cubiertas por musgo y praderas donde crecían flores para hacer miel. Hoy es un día especial en la colmena, la Abeja Reina está contenta. Hace unos meses espera a las abejitas  que están a punto de nacer. Las sentía moverse, intentando romper el tapón de cera que sellaba la entrada de sus piezas…. De pronto, como si hubiera sonado un despertador, mil cabecitas asomaron a la vez por las aberturas de sus celdas. Eran preciosas, con sus trompas, sus pinzas y sus grandes ojos…

 –Ya están aquí mis hijas queridas… Vengan, vengan  –dijo la reina.

Todas empezaron a salir. Tras las cabezas, aparecieron sus alas brillantes y echaron a volar. La reina del panal se sentó feliz en su trono dorado viéndolas ir de un lado para otro causando mucho alboroto.

Cuando una abeja vuela

suena esta cantinela

Zunzún, Zunzún

Zunzún, Zunzún, Zunzún.

Zumba con alegría

su bella melodía

Zunzún, Zunzún

Zunzún, Zunzún, Zunzún.

La Reina las reunió y les dijo:

 –Queridas hijas, bienvenidas a la familia de la colmena.  Aquí todas cuidamos de todas y trabajamos para todas. Yo sé que están deseando salir al mundo, pero aún no es el momento. Antes, tenemos mucho que hacer. Hay que ventilar, limpiar sus celdas y construir despensas para la miel.

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La niña y la mariposa

Cuento rítmico inédito que pretende aliviar el confinamiento y dar esperanza a la infancia a partir de 4 años.

The Fairy Queen Takes an Airy Drive in a Light Carriage, a Twelve-in-hand, drawn by Thoroughbred Butterflies. Richard Doyle, 1870, Cortesía del Metropolitan Museum N.Y.

EN HOMENAJE A LOS GUARDIANES DE LOS VIEJOS CUENTOS Los cuentos ancestrales son como esas semillas de cultivo tradicional que estuvieron a punto de desaparecer, sustituidas por las nuevas semillas transgénicas y registradas. Afortunadamente, algunos guardianes empezaron a conservarlas y legarlas a la humanidad para siempre. Queremos homenajear aquí a todos los narradores orales o literarios que han conservado el tesoro de los cuentos y su poder sanador y formador, que nos prepara para enfrentar a los dragones y los lobos de la vida. A mirar con esperanza el alma de los bosques y a las hadas bienintencionadas. Este cuento, escrito para esta situación insólita y difícil, se alimenta de todos los arquetipos de los cuentos de antaño. Ojalá germinen bondadosamente tanto como esas viejas semillas.

Autores: ©Anita Isla y Manuel Valmorisco

Había una vez un reino donde todos los niños jugaban felices por calles y plazas. Hasta aquel día en que, inesperadamente, llegó el dragón ¡Era enorme¡ Todos los habitantes corrieron a refugiarse en sus casas. No se atrevían a salir por ningún motivo. Creyeron que, al no ver a nadie, la fiera se aburriría y se marcharía. Pero pasaron días, semanas y meses y el dragón seguía volando amenazante por encima de los tejados.

Durante el encierro, Clara soñaba todas las noches, como suelen hacer los niños. Podía así bailar, trepar árboles, hacer rondas con sus amigas y amigos, y traspasar las paredes de esa casa donde llevaba tantos días sin asomar la nariz más que por la ventana ¡Echaba tanto de menos la calle, el parque, las nubes, el patio de su jardín…!En sus sueños, Clara, volaba hasta donde acaba la ciudad y empiezan los bosques, los cerros, las quebradas, los torrentes… Sentada en la rama de un árbol centenario, cantaba y contaba lo que veía:

Allá en los bosques,

Y en las lagunas

Tejen y tejen

Ya las cuncunas.

Tejen y tejen

Todas a una

Capullitos tan suaves

Como una cuna.

Tejen y tejen

Ya las cuncunas

capullitos de seda

como aceitunas.

Adentro duermen

una por una

y ya no comen

ni desayunan.

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