Una gran esperanza para la educación y felicidad de sus nietos
Salgo de dar una charla sobre educación Waldorf en la B´nai Brith. Los participantes, muy activos, han hecho muchas preguntas y comentarios. Uno de ellos ha revolucionado mis neuronas : “Ahora , los niños pasan más tiempo con sus abuelos que con sus padres”.
Pienso, primero, en el gran esfuerzo que está haciendo esta generación que tras trabajar toda su vida ha tomado esta nueva pega con un gran espíritu, cuando muchos habrían soñado retirarse en su pueblo natal, cuidar su jardín, viajar o pasar sus tardes mirando el atardecer irrepetible del Pacífico.
Veo grandes oportunidades en este encuentro entre la generación de niños de la era tecnológica y del encierro con la generación de mayores que creció libre en campos, plazas y calles. Los «neoabuelos», les llamo yo, por todo lo que pueden aportar en este momento crucial. Ninguna de estas ideas quiere reducir el papel central de las familias en la crianza de sus hijos e hijas.




