“Procedieron a lanzar gases lacrimógenos a la comunidad, incluso gas pimienta que provenía de un helicóptero que volaba a baja altura. A esa hora ya había muchos niños… Salimos y a una cuadra nos encontramos con el zorillo (vehículo pequeño lanzagases), Nos devolvimos y comenzamos a tapar las ventanas del jardín y pedirles a los niños que ingresaran en la sala. Nos preocupamos de la contención, de que no se alteraran y la situación les afectara lo menos posible. Desde ese día, los episodios de violencia no han cesado” Testimonio de la educadora de párvulos Doris Guerra, encargada de la Sala Cuna Tripái Anu en Lo Hermida, La Tercera, Reportaje “CIDH en Lo Hermida”, 24/11/2019
El equipo de Pedagogía de Emergencia llega a Lo Hermida la tarde del 13 de noviembre. Sabemos que desde el día 11 los niños han asistido día y noche a desalojos, barricadas, enfrentamientos… Esta es la primera vez del equipo de P. de E. en una catástrofe social. Antes habíamos actuado tras terremotos o los grandes incendios del 2017. Nos hemos preparado y preparado a los voluntarios. Hemos recogido donaciones y acopiado materiales para trabajar acá durante cinco semanas.
El centro de la intervención es un jardín de infancia donde colaboré en los 90. Entonces, era una instalación básica. Me alegra ver qué cuanto ha mejorado. Hoy es una gran institución que atiende a muchos niños.
Como en toda intervención, hay que observar antes de actuar. Me dirijo a una sala. Voy a encontrarme por primera vez con las niñas y niños. Muchos tienen su mirada opaca, sin alegría ni brillo. Uno de los síntomas del trauma es tener una y otra vez flashback de los sucesos. Los ruidos provocan reacciones inmediatas. Percibo que algunos no pueden estar quietos, mueven sus miembros sin control. Chocan unos con otros, se expresan con manotazos. Percibo que están fuera de sí. Su sentido del tacto está alterado. Ese sentido que te permite saber donde empiezas y donde terminas, donde está el otro…
Nuestro propósito es volver a armonizarlos, volverlos a su templo físico ¿Cómo aterrizarlos, devolverlos a la tierra? Abrazarlos y acogerlos, ayudaría en una situación normal… pero tocar a las niñas y niños que han atravesado un episodio traumático, puede ser un acto muy invasivo. Y estas niñas y niños llevan días rodeados de violencia y dramas. En nuestras capacitaciones, insistimos mucho en no ser invasivos, tomar tiempo de observar. Igual que insistimos en que no vamos a entretener. No es estimulo indiscriminado lo que necesitan.
¿Cómo tocar a estos niños sin invadirlos? Les voy a contar lo que decidí hacer en un instante, intuitivamente. Nada de esto estaba preparado.
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